Don Sixto Seguil Dorregaray trabaja con sus manos en torno a una calabaza seca. La acaricia, la mira, la observa, la dibuja. Sus dedos danzan y guían decididos al buril.
Don Sixto es natural de Cochas, distrito del departamento de Junín y cuenta que aprendió el arte de burilar mates de su madre Doña Josefina Dorregaray.
En casa desde pequeño heredó de ella entre historias y consejos, en medio de las conversaciones, aquel arte en el que él da cuenta en burilados excepcionales, danzas, historias, leyendas y tradiciones enteras que no tienen necesidad de palabras para ser contadas.
Junto a su compañera de toda la vida, Doña Juana, recorre caminos de sueños y relatos referidos a su tierra, sus viajes y su herencia de artesano, de artista, de maestro, legada a sus hijos. Habla de la chonguinada, del zorro y la huachua, del aromático chincho, del pago a la tierra sagrada, de los condenados y aparecidos.
Un contador que deja la tarea de "contar" a la danza de sus manos que imperturbables ante las palabras y las risas guían el recorrido del buril, para regalar figuras llenas de historias en el redondo silencio del mate.